Ella.
Nadie tiene más convicción que ella, incluso cuando se equivoca. Su fortaleza es impenetrable.
Me crio con amor y dedicación. Me enseñó a ser una mujer fuerte. Sin embargo, cada que despierto en las mañanas pido al cielo que me permita ser un poquito más como ella.
Me enseñó que el camino no será fácil. Me dejó muy claro que me voy a tropezar más de una vez. Pero cada que tropiezo siempre es su mano la que me ayuda a ponerme de pie.